FORUM DIXIT...

 "Joder, que nos visiten y nos exterminen de una puta vez, que esto de vivir es un coñazo; si lo sé no nazco." Xgoan, otra vez.
 
Cronicas

FOTOTCD

Emergencias

TcD Hucha

TcD Widget

TcD Steam

TcD Youtube

PRISMA

TactTags

Hablando de cine...
Escrito por talalo   
domingo, 05 de marzo de 2006 a las 14:54 horas

 lubitsch.jpg

 

 

Hablando de cine...

Pues con el estreno de Tactland 1.7, y siendo engañado por el amigo TaCtO, pues yo también me estreno en eso de los blogs, no se yo... Se supone que una de estas cosas sirve para exponer ideas, comentarios deseos y que se yo cuantas cosas más. Pues nada, me ajusto a este hueco en Tactland 1.7 para hablar tranquilamente del cine que más me gusta. Aquel del que parece que cada vez se acuerda menos gente, el anterior a la Guerra de las Galaxias. Esto no supone un menosprecio hacia el cine que se ha hecho a partir de la saga de George Lucas y mucho menos un juicio de valor. A fin de cuentas, buen y mal cine lo ha habido y lo habrá siempre. Sencillamente es un punto de referencia que marca la irrupción (quizás otros lo llamen revolución) de manera generalizada de los efectos especiales en la industria de cine, marcando en el 7º arte un antes y un después.

 Image

Pues al lío, me apetece estrenar este blog con uno de los genios más grandes que ha dado Europa en esto de hacer películas, Ernst Lubitsch y que no habría tenido la oportunidad de crear una de las filmografías más sobresalientes de la corta historia de este arte si no hubiera emigrado a los Estados Unidos. Más que nada porque mal se le presentaban las cosas a un cineasta judío en la Alemania de Adolf Hitler.

Tratar de explicar a estas alturas quién era Ernst Lubitsch. resulta pretencioso. Pero también es verdad que nunca está de más recordar a uno de los mayores genios de todos los tiempos del 7º arte. Esto sería un pecado cuyo castigo sería acabar como uno de los personajes en "El diablo dijo no", lanzado a los fuegos infernales a través de una trampilla en el suelo cuando trataba de contar a Lucifer un cotilleo terrenal que bien podría haberse sacado del "Aquí hay tomate". Lo que me gustaría es que este humilde texto permitiera descubrir la obra de Lubitsch a una persona, o por lo menos permitir reconocer que es el autor de películas tan renombradas como "Ninotchka" o "To be or not to be", no confundir esta última con el estrafalario homenaje que realizó Mel Brooks con su remake. Ah, por si alguno no lo sabe, "Tienes un email" es una sonrojante versión de "El bazar de las sorpresas", cuyo título original fue "The shop around the corner", igual que el nombre de la librería que en aparece en la película moderna y que regentaba Meg Ryan.

Image

Admirado por Orson Wells, Frank Capra, Jean Renoir, John Ford, Joseph L. Mankiewicz, Alfred Hitchcock; respetado por Claudette Colbert, Greta Gargo, Charles Chaplin y maestro de Billy Wilder o William Wilder, Ernst Lubitsch (1892-1947) inventó una manera de hacer cine. De una forma inteligente, con un sentido del humor incisivo, aprovechando siempre al máximo los medios tecnológicas de los que disponía en cada momento. Uno de los primeros que hizo del cine una arte realizado por un autor que trascendiera a un mero producto comercial, pero sin dejar nunca de lado a todo tipo de público.

Durante la época de las películas mudas, muy pocos manejaron el lenguaje visual como él. Con el sonoro, se movía como pez en el agua y descubrió el silencio a la vez que su dominio de la cámara le permitía mostrar con ella tanto como lo que ocultaba. Lo que quiero decir es que nunca fue un conformista, siempre escudriñaba el escenario del rodaje para colocar la cámara de tal manera que mostrara u ocultara lo que a él le conviniera. Y como no, el afamado "toque Lubitsch", esa vuelta de tuerca que le daba a una situación para arrancar una risotada cómplice. ¿Un ejemplo? Pues en "To be or not to be". La acción se desarrolla en un despacho de la Gestapo. Se anuncia la llegada de Adolf Hitler y se pueden escuchar, conforme se acerca, los gritos de "¡Heil Hitler!", hasta que en el quicio de la puerta aparece la figura del dictador nazi y exclama "¡Heil yo mismo!" esto es el "toque Lubitsch".

Image

Los hay que acusan al genio alemán de que los personajes en sus películas son demasiado superficiales, que no escarbaba en sus profundidades, pero una de las constantes del cine de Lubitsch es la denuncia de, precisamente, la superficialidad de las relaciones entre las personas de cierta posición en su época. Arremetía con una ironía lacerante contra la doble moral de la alta burguesía y las clases dominantes (europeas o americanas, hay cosas que no cambian), contra la hipocresía como forma de afrontar los dilemas morales. Y disfrutaba poniéndolo en evidencia, utilizando lo que, a su entender, eran y son los dos motores que mueven al mundo: el dinero (poder) y el sexo.

Y para llevar a la pantalla esta visión crítica de un mundo que conocía perfectamente, no rodaba películas con tramas serias y sesudas, sino operetas, comedias ligeras o románticas y farsas humorísticas en las que con una mordaz sátira ponía en evidencia desde la falsedad de la burguesía estadounidense, hasta la crueldad de las dictaduras nazi o estalinista, sin olvidarse del capitalismo. Creo recordar que una de las pocas ocasiones en las que puso sobre el celuloide un tema serio fue con "Remordimiento", un alegato antibelicista ambientado en la posguerra de la I Guerra Mundial.

Se puede escribir y rememorar tantos momentos geniales, películas inolvidables de este genio del celuloide, que habrían para escribir varios libros. Así que, ciñéndome a lo que pretendía con este articulillo, no aburro más y paso a recomendar la revisión de algunas de sus películas, las que deberían estar en la filmoteca de un amante del buen cine. Empiezo con la "creme de la creme", por lo menos para mí: a no perderse, "El abanico de lady Windermere" un film mudo con el que alcanza la maestría del lenguaje cinematográfico; "Un ladrón en la alcoba" una comedia en la que aparecen sus temas más recurrentes, con un guión genial, secuencias memorables y risas garantizadas provocadas por unas amígdalas; ¡cómo no! "Ninotchka" en la que, como rezaba la publicidad de la época, la Garbo reía, imprescindible; "To be or not to be", qué decir de esta farsa satírica ambientada en la Varsovia ocupada por los nazis; "El bazar de las sorpresas" otra comedia impregnada por la sutileza en la que nos presenta la vida cotidiana en una tienda en la que se pueden encontrar desde una maleta, un joyero o una sonrisa; y para finalizar con las imprescindibles "El pecado de Clunny Brown" su última película, en la que pone en solfa, entre otras cosas, la afectación clasista de la sociedad británica.

 Image

En el capítulo de "obras menores" si es que se puede aplicar ese calificativo a alguna de sus películas, bueno quizás sí, pero no a estas: "La octava mujer de Barbazul" una estupenda comedia en la que consigue que un actor como Gary Cooper resulte graciosa; "Lo que piensan las mujeres" una especie de precursora de "La costilla de Adán", o sea, que se basa en la guerra de sexos; y en el apartado de las operetas "La viuda alegre" o "Monte Carlo" dos muestras de un cine que ya es historia pero en la que Lubitsch destacaba prodigiosamente.

Y ya para terminar, para aquellos que quieran tener un libro de referencia sobre el director alemán, en 1980 la Editorial Lumen publicó en España "El toque Lubitsch", de Herman G. Weinberguna referencia muy completa tanto a nivel biográfico como filmográfico. Y hasta aquí una "breve" reseña de uno de mis directores favoritos, aquel cuyo lema era "escucho y olvido, veo y recuerdo, escribo y entiendo", ese que enseñó el oficio de director a Bllly Wilder, sí ese que según Fernando Trueba es Dios, o sea que entonces Lubitsch...

Sin comentarios hasta ahora
Por favor, haz login para poder dejar tu comentario.
J! Reactions Commenting Software
General Site License
Copyright © 2006 S. A. DeCaro
 
< Anterior

iniCio conTacto apoyaTcD avisoLegal ¿Tactland?
.:: © Tactland. Ocio Digital. Tu página de ocio desde 2003 ::.

.:: Todos los contenidos son propiedad de Tactland, excepto las marcas y productos
que por supuesto pertenecen a sus respectivas empresas. Usar nuestros contenidos sin permiso sólo sirve para que pierdas las ganas de
vivir y algo de pelo seguramente ::.