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Escrito por TaCtO
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miércoles, 12 de abril de 2006 a las 05:40 horas |
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Hace muy pocas fechas os daba la noticia de que uno de los mejores pintores de figuras españoles, Latorre, se pasaba por fin al terreno de la fantasía. Escasísima repercusión tuvo una vez más, pero hay un problema para vosotros y es que hay que joderse (ligeramente, no duele), al que escribe aquí le apasiona esta disciplina artística, y por tanto estáis obligados a ver imágenes relacionadas de cuando en cuando. La esperanza es que a alguno, tarde o temprano, le entre el gusanillo creativo. Si eso ocurre, mi misión en la Tierra habrá servido de algo. Desvaríos aparte, no me resisto a dejaros con la pintura de una de aquellas figuras con las que Latorre encamina formidablemente su aventura en la fantasía moledística. Si alguien tiene una mínima curiosidad innata, que se fije por favor en cómo este tipo de piezas poco tiene que envidiar a otras más generalistas y conocidas, cuya fama muchas veces, no es tan merecida. Precisión y un gusto estético impresionantes en una pieza de plomo de apenas 54 mm. Degústenla por dios, degústenla que lo merece.
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